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sábado, 28 de mayo de 2016

LOS NEPALGRINOS EN EL ANNAPURNA CIRCUIT





Como siempre, los Corregrinos buscamos seguir disfrutando de lo que más nos gusta. Eso no es otra cosa que correr por los parajes más bonitos que podamos encontrar. Siempre inquietos en busca de nuevas rutas que descubrir, en esta ocasión nos hemos ido hasta El Himalaya, en el continente asiático. Allí hemos descubrierto la fabulosa ruta que transcurre en medio de los imponentes Annapurna, en el Nepal. Lo cierto es que una aventura de estas características es algo más que lo que te aporta el mero hecho de practicar el deporte que te gusta. Te transporta a un mundo diferente, donde a la vuelta a casa ya nada parecerá lo mismo. Un viaje que te ayuda a comprender y relativizar muchos de los problemas que tenemos en nuestra acomodada sociedad. En definitiva una aventura que vale la pena vivir y por supuesto compartir. 




NEPAL

Nuestra llegada a Katmandú, Nepal


Cuando te planteas ir a hacer una ruta a algún lugar especial y con alicientes tales como estar rodeado de las más altas montañas del mundo, paisajes increíbles y superar el reto de subir hasta cotas por encima de los 5mil metros de altitud, sin duda que ese lugar está en Nepal.  Esta experiencia, además, conlleva conocer cómo es este  país del Himalaya, un lugar repleto de contrastes visuales. Un entorno donde predomina la majestuosidad paisajista de varios ochomiles, que parece que estén ahí pintados en el cielo, y donde cualquier instantánea es una auténtica postal, compartido con la pobreza y la precaria forma de vida de los nepalís. De hecho es uno de los países más pobres y menos desarrollados del mundo. Aunque eso no quita que sean una gente muy amable y hospitalaria y que siempre vale la pena conocer. Raro es que tengas algún percance o que alguien pretenda atracarte, de hecho, es mucho más seguro que una gran ciudad europea, donde muchas veces el turista lamentablemente es una víctima fácil para el delicuente.  La agricultura es el sostén principal de su economía, aunque también es importante su potencial desarrollo en la industria textil, la energía hidráulica y el turismo.

KATMANDÚ

Una imagen de Katmandú, donde llaman la atención los cables

Aterrizar en la capital del país, Katmandú, donde habitan más de 1 millón de personas, es cuando menos impactante y más cuando provienes de occidente; el caos es general, el desorden, el tráfico alocado, la contaminación acústica y ambiental, las calles a medio asfaltar llenas de polvo, las instalaciones eléctricas que no pasarían ni el más mínimo control de seguridad, los edificios viejos y sucios, las gentes por el medio de las calles, también las vacas, sin aceras, los coches, los buses y las motos pitando constantemente y haciendo slalom, adelantándose los unos a los otros como si de una carrera de obstáculos se tratara. Los pasos de peatones están para decorar, intentar atravesar por uno de ellos es toda una prueba de habilidad, velocidad, agilidad y reflejos. Si eres un turista, no te faltaran ofertas constantes de todo tipo; taxis, tuc  tucs, carritos tirados por una bici, fruta, ropa… hasta marihuana.  Eso sí, prepárate a regatear, allí es prácticamente obligatorio. De partida debes saber que cualquier cosa que quieras comprar siempre te la ofrecerán a un precio superior al real, a partir de ahí, tu paciencia y tus artes para la negociación te llevarán a conseguir un mejor precio. Es un buen lugar pues para comprar los últimos enseres que vayas a necesitar, en nuestro caso el plumas, los palos y un poncho para la lluvia.



EL ANNAPURNA CIRCUIT
Pero lejos del tumulto de la ciudad están las montañas, en este caso el Annapurna Conservation Area, lugar donde se desarrolla el circuito que pretendemos abordar. Después de sacarnos los correspondientes permisos en la oficina de turismo de Katmandú, y tras abonar por ellos unas 4.000 rupias, 32 euros (las fotos te las hacen gratis),  el Annapurna Circuit nos ofrece el trekking con mayor desnivel del mundo, empezando por debajo de los 1000 metros y superando el Thorong La Pass, a nada menos que 5.416m de altitud. En este trayecto dispondremos de una red de Logdes, hoteles y casas de té, repartidos por los diferentes y constantes pueblos que iremos atravesando. La logística para esta aventura es sencilla, vayas al ritmo que vayas y hagas los kilómetros que hagas en cada jornada siempre tendrás un sitio para comer y dormir. Existe la posibilidad de contratar a porteadores y guías, aunque lo cierto es que el camino es sencillo y no tiene pérdida, hay unas flechas rojas que nos señalan siempre por dónde ir. Y el tema de los porteadores es a criterio de cada cual, pero si nos preparamos un equipaje con poco peso y estamos mínimamente en forma podremos afrontar este reto perfectamente sin ningún tipo de apoyo extra. El recorrido oficialmente empieza en Besisahar y puede alargarse unos 200km hasta llegar a Nayapul. Aunque la mayoría de gente lo termina en Jomson, tras unos 140km, ya que a partir de aquí el camino empieza a perder encanto por el exceso de tráfico de vehículos.



LOS VIAJES EN BUS
Reparando el eje del autobús que nos lleva a Besisahar


Sin embargo, llegar hasta el inicio del Annapurna Circuit, en Besisahar, desde la ciudad es una aventura en sí mismo, el trayecto en autobús es una auténtica odisea. Aunque nada comparado con la vuelta, una vez acabado el Trekking, desde Jomson a Pokhara. Trayectos de menos de 200km se convierten en más de 10 horas bordeando barrancos, carreteras de curvas que no son carreteras sino caminos rurales llenos de piedras y baches, donde además hay que lidiar con las averías propias y ajenas. Allí si un vehículo se estropea se queda en medio del paso y no queda más remedio que bajar a ayudar a repararlo, eso cuando no es tu autobús el que se avería. Cuanta más gente afectada por el atasco mejor, ya que más probabilidades hay de que aparezca un erudito que sepa de mecánica y arregle el problema, lo que es seguro es que no va a venir el RACC para sacarte del apuro. Por lo que pude observar existen tres tipos de buses, según su calidad y precio, los más básicos  son los públicos, por unas 250 rupias (2€). En ellos el concepto de espacio vital no existe. Luego están los privados que llevan una pegatina donde se puede leer “DE LUXE”, en fin quizá eso sea un decir, pero al menos son más grandes y hay más espacio, estos cuestan unas 450-500 rupias (4€). Los conductores son verdaderos kamikazes, siempre con una mano en el volante y otra en el claxon. Por último, para ir de Pokhara a Katmandú, de regreso a casa, encontramos  “los Tourist” con asiento reservado y que anuncian aire acondicionado y Wi-fi. A la hora de la verdad el wi-fi no aparece por ningún lado, eso sí, el aire acondicionado te lo ponen al máximo, ya puedes abrigarte, todo por unas 700 rupias (6€). Aunque por descontado, las carreteras son las mismas para todos y eso sí que ya no tiene precio.

LA PREPARACIÓN PARA EL TREKKING
Una vez puestos en materia, con la mochila de 5 kilos a la espalda estrictamente calculada y elaborada sin que nos falte de nada y al mismo tiempo cuidando que no haya un gramo de más, palos de trekking en mano, imprescindibles diría yo para esta ruta, y los botellines cargados de agua, con la boquilla a punto para ir bebiendo tragos cortos constantemente, estamos preparados para iniciar nuestra marcha. Lo primero es olvidarse de las “comodidades”, a partir de este momento encontrar enchufes que funcionen o electricidad, lavarse los dientes, ducharse con agua caliente o ir simplemente al lavabo se convierte en algo, digamos, cada vez más complicado. Eso sí, wi-fi encontrarás prácticamente en todos los sitios. Alucinante. Y es que puedes estar en una aldea perdida en medio del Himalaya y ver a gentes en un carro tirado por un burro con atuendos que te recordaran a la edad media y observar que todos ellos llevan un Smartphone en la mano.

El estado de forma, obviamente, es fundamental para afrontar este reto. Si bien es cierto que hay personas con poca preparación física que también consiguen realizarlo con éxito. Aunque en estos casos es básico el control absoluto de los esfuerzos, las distancias y la aclimatación a la altitud. Pasito a pasito también se avanza y si se dispone de tiempo suficiente no hay problema. Nosotros, como Corregrinos experimentados, evolucionados ahora a Nepalgrinos,  veníamos con una buena preparación, además de que prácticamente entrenamos cada día para nuestras carreras. Los entrenos anaeróbicos de series en las pistas que solemos hacer nos vinieron muy bien para afrontar las etapas de mayor altitud. Lo cierto es que nuestra aclimatación fue prodigiosa y realmente rápida, en 8 días pudimos acabar el recorrido sin mayores problemas, salvo un día en que ascendimos demasiado rápido y el mal de altura nos azotó. Tuvimos que bajar a dormir unos metros más abajo para recuperarnos.




LA  ALTITUD

Este aspecto es primordial, hay que saber a qué nos enfrentamos y en esta ruta la altitud será nuestro mayor hándicap. Hay que conocer una serie de datos que pueden ayudarnos. En primer lugar, que a mayor altitud menos presión atmosférica habrá y por tanto el oxígeno estará más disperso, razón por la cual nos costará más respirar. La disminución del porcentaje de oxigeno que respiramos es progresivo a medida que vamos ascendiendo, de hecho, en el punto más alto de la ruta en Thorong La, respiraremos sólo el 50% de lo que disponemos a nivel del mar. Hay que tener en cuenta que el límite humano para poder vivir por largo tiempo es a 5.950m y a partir de los 7.000m entramos en la denominada Zona de la Muerte, esto es que literalmente el cuerpo ya no se regenera e iniciamos una destrucción inminente de nuestro organismo.

Pero bueno, no hay que alarmarse, en esta ruta estamos aún dentro de los límites humanos y todo será cuestión de seguir unas buenas pautas de aclimatación. Existen 2 tipos de aclimatación, la del largo plazo y la circunstancial de corto plazo. Por ejemplo para aclimatarnos completamente a una altitud de  4.000m necesitaríamos unos 46 días. Pero aquí, lógicamente, es cuestión de hacer una adaptación exprés y será nuestro cuerpo quién trabaje para ello. Principalmente sufriremos un incremento del ritmo respiratorio y el corazón se nos acelerará. Consumiremos mucha más energía. Es clave la hidratación permanente e incrementar la ingesta de hidratos de carbono para reponer los depósitos de glucógeno. Los ascensos deben ser progresivos, recomiendan no ascender más de 500 metros diarios a partir de los 3000m. Y ante cualquier síntoma de dolor de cabeza agudo, nauseas o mareos, lo mejor es siempre detenerse y si no se mejora, descender.

NUESTRA RUTA:  JAGAT -JOMSON (140km +7.000m) en 8 etapas.




Nosotros empezamos la ruta en Jagat un poco por casualidad, en el bus que nos llevaba a Besisahar conocimos a David, un nepalí que poseía un hotel llamado The North Face en ese pueblo. A cambio de ir con él en Jeep le dijimos que nos hospedaríamos en su lodge y que haríamos gasto allí. El trayecto hasta su hotel discurría por un camino imposible, más de 3 horas para hacer 25km, sólo cabe decir que el conductor probablemente sería candidato a ganar el Dakar.  

El objetivo principal de esta ruta es sin duda, superar con éxito el paso por Thorong La a 5.416m y de allí descender hasta Jomson, lugar en el que acabaremos la ruta, tras unos  140km y unos desniveles de  +7000m y -5600m.  La época que hemos escogido ha sido mayo, antes del monzón (época de lluvias). Lo cierto es que he leído que la mejor época es en septiembre/octubre, pero nosotros en la primera quincena de mayo hemos encontrado  la perfección absoluta en cuanto a temperatura y clima. Días claros y soleados, cielos azules y despejados y alguna lluvia a partir de la tarde. Poco frío y nada de nieve en el paso de Thorong. Y lo mejor, poca gente en ruta, por lo que nunca encontramos problemas de overbooking en ningún lado. La elección ha sido simplemente ideal.

Mapa que utilizamos para marcarnos las jornadas


Primera etapa: Jagat-Danaqye (2.200m)


Atravesando uno de los múltiples puentes colgantes del camino

Nuestro amigo el cachorro Cubanito


Tras cenar, dormir y desayunar llegó la hora de correr. Nos despedimos de nuestros primeros hosteleros e iniciamos la ruta a 1.200 metros de altitud. El primer día en total recorrimos 20km con +1000m en unas 3h45. Lo cierto es que a esa altitud aún nos movíamos con cierta soltura y había que aprovecharlo. Pensábamos parar en Bagarchap (2.160m) pero el pueblo estaba misteriosamente desierto. Luego nos enteramos de un accidente hace años donde 11 turistas y 9 locales murieron por un desprendimiento causado por las constantes lluvias que se produjeron. A pesar de estar reconstruido se respiraba un extraño halo de tristeza y abandono,  así pues llegamos hasta Danaqye (2.200m). Durante toda la jornada nos acompañó un perrito al que llamamos Cubanito. No se separó de nosotros y más después de que lo salvamos 2 veces; una de ser apedreado por un niño y otra del ataque de otro perro que se le lanzó encima violentamente clavándole los colmillos. La vida en las montañas es difícil para cualquier ser vivo. Nos hospedamos en el Hotel Snowland, la propietaria se llama Shanti y es una mujer de lo más cordial y amable. Cubanito también se hospedó allí con nosotros, en aquel pueblo encontró su nuevo hogar. Comimos, descansamos y paseamos por la villa. Cenamos pollo al curry y hablamos con Shanti que nos explicó algunas anécdotas, nos dio su opinión sobre la situación económica, política y social del país y lo difícil que resulta vivir allí. Uno siempre tiende a creer que a pesar de todo, ellos son felices, así que le pregunté si lo era. Su respuesta fue contundente; no, me dijo. Fue tal el nivel de complicidad que la mujer nos contó la triste historia del accidente del pueblo de al lado, donde su hermana fue una de las víctimas.



Resumen:
6-mayo 2016
20km  ( +1.045m -215m)
3h45
Altura máxima 2.236m

Segunda etapa: Danaqye- Dhukur Pokhari (3.240m)


Shanti poniendome el pañuelo

Por la noche  llovió a cántaros pero el día amaneció soleado, era mi cumpleaños y Shanti nos obsequió colgándonos un pañuelo al cuello en señal de buenaventura. Tras las despedidas, empezamos a correr, bueno cuando digo correr, me refiero a correr en los tramos que se puede y en los que no caminar lo más rápido posible, esa es nuestra filosofía Nepalgrina. Lo cierto es que el inicio de la etapa era excesivamente empinada y yo me encontré fatal, Dani, en cambio, iba  muy bien. A mitad de recorrido, en Chame (2.710m) se produjo un cambio radical. A mí me vino como un ataque de euforia y empecé a incrementar el ritmo, se  intercambiaron los papeles, Dani iba un tanto mareado y yo acelerado. Lo cierto es que alargamos la etapa completándola en 5h46 hasta Dukhur Pokhari a 3.240m, unos 26km con +1300m y -360m. Esto vendría a ser una etapa doble, pero como veíamos que la altura aún no nos afecta demasiado aprovechamos para ganar una jornada. Nos hospedamos en el Hotel Gangapurna, donde celebré mi cumpleaños con una vela y una especie de tarta de manzana. Aquí no eran tan simpáticos y a las 20h nos envíaron  a dormir, repitiendo la frase “sleep time, sleep time”



Resumen:
7 de mayo 2016
26km  ( +1.300m -360m)
5h40
Altura máxima 3.212m

Tercera etapa: Dhukur Pokhari-Ngawal (3.680m)


Un momento mágico frente al Annapurna II

Pasé mala noche, seguía sobre alterado y me costó conciliar el sueño. En este hotel son más rancios y no dejamos propina. Iniciamos ruta hacia Ngawal, seguimos por el camino de la montaña, con mucha pendiente, pero con unas vistas a los Annapurna impresionantes. Los paisajes son absolutamente sublimes, difícil de describir con palabras. Estos son los momentos por los que realmente vale la pena venir hasta aquí. El paso por el pueblo de Ghyaru (3.730m) fue un momento fantástico, tanto por las vistas de lo que habíamos ascendido como por el pueblo en sí, auténtico nepalí con toques tibetanos. Descendimos un poco hasta llegar a Nwgaral (3.680m) y finalmente decidimos parar en el hotel Himalaya, donde nuevamente estaba regentado por una simpática familia, con su abuela y todo, digna de hacerle un Informe Robinson. Tras un intento frustrado de ducha caliente y lavar la ropa, comemos bien y salimos a pasear por el pueblo con cámara en mano, puesto que aquí hay para hacer un reportaje fotográfico único. Por la noche no acabo de dormir bien, baja bastante la temperatura  y notaba la  almohada muy fría. Paranoias de la alta montaña, supongo.



Resumen:
8 de mayo 2016
13km  ( +690m -245m)
3h11
Altura máxima 3.779m

Cuarta etapa: Ngawal- Brakha (3.450m.) + excursion Ice Lake (4.600m)


Ngawal

El día amanece nuevamente soleado con un cielo azul espléndido y unas vistas al Annapurna IV espectaculares de las que disfrutamos mientras desayunamos al aire libre; un pan tibetano, una tortilla francesa y una especie de bizcocho de chocolate con té Masala.

Tras 9k de ruta por parajes típicos de Nepal llegamos a Brakha, nos hospedamos en el hotel Buddha y con una chocolatina y unos frutos secos nos lanzamos a por el Ice Lake a 4.600m. Una excursión recomendada para aclimatarse a la altitud. Lo cierto es que lo normal hubiera sido llegar, descansar y hacerla al día siguiente. Pero los Nepalgrinos somos así de brutos y el mismo día tiramos colina arriba a todo lo que nos daban las piernas. Nos dijeron que la excursión era de unas 6 ó 7 horas, nosotros no queríamos gastar tanto tiempo. Subimos los 6km con +1100m y superando por primera vez los 4.000m en 2h30. La verdad es que yo me encontré muy bien e impuse un ritmo machacón, Dani sufrió un poco más por la altitud, pero acabó por aclimatarse tras tomarse un Diamox. Una vez arriba, el lago ofrecía poca belleza para el esfuerzo realizado y encima el cielo se nubló y empezó a tronar. ¿Piernas para que os quiero? la bajada la hicimos en  45'. A falta de 1km empezó a llover fuerte, pero con la inercia que llevábamos ya llegamos al hotel sin ponernos siquiera el poncho. Allí  pasamos la tarde con la estufita y comiendo. Sopa, té, macarrones, pollo, más sopa, leche.... Probamos el Yartsagumbu, una oruga convertida en hongo con propiedades curativas, y que se encuentra en las praderas del Himalaya entre los 3.000 y 5.000m. La verdad es que esta extraña planta o gusano tiene una curiosa historia detrás. Hace muchos años los pastores observaron que los animales que las comían eran mucho más fuertes y vigorosos y que resistían mucho más a las enfermedades. Con el tiempo los hombres también lo han empezado a consumir hasta el extremo de comercializarse en China a unos precios desorbitados de 70.000 dólares el kilo. Esto ha provocado que pueblos enteros se lancen a las montañas cuando se funden las nieves en busca de este preciado hongo-oruga.

En el hotel estuvimos solos y el chico que allí trabajaba, además de ofrecernos el hongo, nos explicó cómo vivió el terremoto del pasado año en primera persona, un testimonio que nos dejó con la boca abierta.



Resumen:
9 de mayo 2016
9km  ( +145m -345m)
1h33
Altura máxima 3.779m

Excursión: Ice Lake ida y vueta
12,5km (+1.100m -1.100m)
3h15
Altura máxima 4.600m

Quinta etapa: Brakha-Yak Karkha (4050m)


Saliendo de Manang


camino a Yak Karka

Recorrido apacible. Subimos casi todo el desnivel al principio y luego llaneamos a 4.000m por unos caminos idílicos. Nos encontramos con multitud de caminantes que salían de Manang. Lugar donde se aglomera un poco la gente, muchos paran allí 2 o 3 días para hacer la aclimatación y se preparan para iniciar el ascenso a Thorong. A partir de ese momento ya nos íbamos encontrando con una treintena de personas durante la ruta. Entre ellos Edu, el Utrerano que acabaría siendo el tercer Nepalgrino. Al llegar a Yak Karka, tras unos 12km en 2h40 y +625m y siguiendo las recomendaciones de no ascender más de 500m por día nos hospedamos en el Thorong Peak Hotel, allí nos duchamos con un cubo de agua caliente. Aunque tardaron más en calentar el agua que en preparar la comida.

Por la noche tuve pesadillas y me despertaba porque me ahogaba.  Aquí ya se empieza a notar la falta de oxígeno.



Resumen:
10 de mayo 2016
12km  ( +625m -75m)
2h40
Altura máxima 4.050m

Sexta etapa:  Yak Karkha- Torong Phedi (4.450m)


Entrada del Thorong Phedi a la derecha la pendiente que sube al Campo Base

Un punto del campo Base



Salimos a las 10h después de un super desayuno: muesli con leche, tortilla, patatas, sandwich con crema de cacahuetes y té Masala. Después iba un poco grogui. La digestión se me hizo un poco pesada. En altitud una de las cosas que recorta el cuerpo es en el uso de oxígeno al hacer la digestión, eso ralentiza el proceso y yo lo noté. Al superar los 4.300m empecé a notar un ligero mareo,  me tomé un Diamox y me recuperé. Fuimos cantando la canción de los Nepalgrinos (vídeo de abajo) hasta Torong Phedi a 4.500m, como llegamos muy pronto, cometimos el grave error de querer seguir hasta el campo base.... a 4.850m, sin respetar la norma de los 500 metros ¡¡¡Malísima decisión!!!! Ya en el ascenso empecé a tener un dolor de cabeza mortal, mareo y nauseas. Intenté aguantar arriba, comí y dormí una siesta, pero la luz y el ruido me molestaban. Dani también estaba afectado y optamos por bajar de nuevo a Thorong Pedhi. Me tomé otro Diamox y abajo el dolor se suavizó un poco, aunque bajando tenía muchas nauseas. Tomé té e intenté beber agua... Casi no cené y a las 20h nos fuimos a dormir. La verdad, no creí que al día siguiente pudiera ni salir.



Resumen:
11 de mayo 2016
8km  ( +880m -80m)
3h00
Altura máxima 4.850m

Séptima etapa:  Thorong Phedi-Thorong  Pass (5.41m6)-Muktinath (3.800m)


Culminando el Thorong La Pass

Milagros de la ciencia, he dormido muy bien, hasta las 6 a.m.... 10 horas del tirón. Me he despertado como nuevo y motivado. Desayunamos una caña de chocolate, sí, también había ensaimadas, el propietario debía tener ascendencia mallorquina, a mi me sentó de maravilla. En el refugio ya no había nadie, todos habían partido a horas muy tempranas. Nosotros hasta las 7:30 no tiramos para arriba... En 37' estábamos en el campo base, donde el día antes deambulábamos como zombis, y en 2h15 (6km +850m) estábamos ya arriba, en Thorong Pass (5.416m). Fue un momento muy emocionante, sin duda. La sensación de estar a semejante altitud y encima llegar entero y hasta corriendo que fuimos por la cima, fue increíble. El día nos ofreció un sol radiante, sin nada de nieve, por lo que pudimos disfrutar de ese momento sin sufrir las inclemencias del tiempo propias de esas altitudes. Bajamos rápido ( 9km -1.540m) y en 1h52 más ya estábamos en Muktinath. En el trayecto repescamos al Sevillano en el último tramo, el pobre iba con mal de altura y le ayudamos a recuperarse, luego ya fue uno más de los nuestros y hasta se puso a correr colina abajo con nosotros.  Creamos escuela.

Nos hospedamos en el Bob Marley junto con nuestro nuevo amigo, con una "ducha" de verdad y un lavabo de verdad. Tanto “confort” nos supo a gloria. Comimos y cenamos como campeones, dándonos un homenaje a espera de partir mañana hacia Jomson en lo que será la última etapa.



Resumen:
12 de mayo 2016
15km  ( +840 -1550m)
4h13
Altura máxima 5.416m

Octava etapa: Muktinath-Jomson (2.720m)


Cena en el Bob Marley en Muktinath junto con Edu

Última etapa, salida de Muktinath por el camino que va por la montaña dirección Lubra. Montañas con caminos estrechos y abruptos. Mucho viento. Vamos bordeando el desfiladero del rio que va seco. Luego tomamos un camino en medio de un desierto por donde transcurre una carretera hasta llegar a Jomson, el viento en contra y el polvo hizo mucho más épico el momento de nuestra llegada. Tras recorrer los 22km en 3h30 y tras salvar un desnivel de +430 y -1.295m y evitar que algún autobús nos atropellara entramos en Old Jomson, allí nos hospedamos en un hotelaco, el Pride. Como sólo estábamos nosotros negociamos un muy buen precio por nuestra estancia.  En Jomson, hasta encontramos una Bakery donde tomarnos un café con leche y una pasta de chocolate.



Resumen:
13 de mayo 2016
22km  ( +430 -1.295m)
3h30
Altura máxima 3.800m

Total recorrido: +7.055m -5660m

POKHARA
Pokhara



Una vez concluido el trekking, y gracias a que habíamos ganado un par de jornadas según el plan previsto, decidimos pasar unos días en Pokhara, en el hotel Stay Well. Esta ciudad de unos 300.000 habitantes, tiene una zona destinada a los turistas en la parte del lago, donde se puede disfrutar de todas las comodidades. Hoteles, restaurantes y tiendas para comprar recuerdos y alguna prenda textil a buen precio. Allí tuvimos un clima tropical que contrastaba con la temperatura de la que veníamos en la alta montaña. Lo cierto es que es un buen lugar para relajarse y esperar el momento de volver a Katmandú para coger el vuelo de vuelta hacia nuestra vida cotidiana.





CONCLUSIÓN

Es tan sencillo como decir que se trata de una experiencia única que, por supuesto, vale la pena vivir. Aunque evidentemente no todo es un camino de rosas. Realizar el Annapurna Circuit conlleva momentos duros a muchos niveles, ya no sólo por el esfuerzo físico sino también por el hecho de renunciar a nuestra cómoda vida para imbuirse en un mundo donde lo que a nosotros nos parecen cosas obvias allí no lo son. Desde ver a un menor que no llegaría a 10 años conducir una furgoneta en medio del alocado tráfico de Katmandú a coger un autobús que probablemente pasó la última revisión el siglo pasado y cuyo conductor va ataviado con unas chanclas y  una camiseta en la que se puede leer “the last King”, en sus manos las vidas de 60 personas no parece importarle para conducir bordeando barrancos y adelantando por donde es materialmente imposible. O ver cargados con todo tipo de enseres, incluyendo una bombona de butano o una nevera, a la espalda a varios nepalís subiendo por la montaña o en una obra ver como lanzan los ladrillos de abajo a arriba, sin casco ni nada. Encontrarte con una niña de 3 años sola, en medio de un camino, tan tranquila jugando por allí, sin que aparentemente a nadie parezca importarle, o escuchar historias de desastres naturales como desprendimientos o terremotos, te hacen ver que por una parte somos muy afortunados y por otra, muchas veces excesivamente obsesivos con nuestros “insignificantes” problemas. Allí la vida no es que valga menos, ni mucho menos, pero realmente tienen otra percepción del riesgo o del miedo a perderla.  Y eso cuando menos te choca. Vale la pena sentarte allí a verlos y escucharlos para tener otra visión totalmente distinta de la vida, de nuestra propia vida.



Niños jugando en Muktinath

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