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martes, 24 de mayo de 2011

LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL


LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

Estoy enfilando la que será mi onceaba semana lesionado. Dos meses y medio sufriendo una fascitis que a penas me deja correr y a ratos ni caminar. En todo este periplo he tenido momentos de mejora en los que incluso, tras mucho descanso previo y tratamientos específicos, me pude permitir correr una carrera de 7 km (La Gran Follada d'Igualada). Hace un par de semanas, tras dos meses de rodar por la arena de playa prácticamente todos los días, empecé a notar una notable mejora. Para celebrarlo decidí pegarme un entrenito a un ritmo un poco más alegre por terreno duro ¡Groso error! 20 minutos me duró la alegría, quizá fue el calzado que llevaba, pienso que inadecuado, eran unas zapatillas excesivamente pronadoras cuando yo soy pronador leve. En la arena tal vez no lo notara, pero en terreno duro fue mortal. Tuve una recaída bastante fuerte, una semana sin poder casi apoyar el pie en el suelo. Ahora he vuelto a empezar nuevamente a correr por la arena y aunque el dolor cada día es ligeramente menor, la recuperación se está haciendo muy larga. De momento, aún no veo esa ansiada luz al final del túnel.

Para el 25 de junio tengo un objetivo, un objetivo que requerirá haberme recuperado prácticamente del todo. Tengo en mente poder participar en la UltraBalaton por equipos, un proyecto que está llevando a cabo Marc Roig y del que tengo el honor de formar parte. La aventura se iniciará en un viaje en furgoneta hasta Hungría, donde durante tres días recorreremos diversos países donde haremos nuestras paraditas para disfrutar corriendo de sus paisajes. Una vez en nuestro destino final se trata de tomar parte en una carrera que consiste en darle la vuelta al lago Balaton, nada, un charquito de 212 km. El equipo estará compuesto por 5 corredores entre los que deberemos repartirnos los kilómetros, dándonos diferentes relevos, hasta intentar cruzar la línea de meta en primera posición, nuestro propósito real.


Es realmente difícil concentrarse y no decaer en el ánimo cuando cada mañana te levantas y el primer apoyo viene acompañado de un lamento de dolor punzante. Intento no pensar demasiado y procuro aplicarme todas las curas necesarias de una forma rutinaria, sin darle más vueltas. Cada día voy poniendo ese granito de arena necesario para volver pronto a poder correr libremente, sin dolor. De momento intento mantener mi estado de forma como puedo, mediante kilometrajes en la arena de la playa. Y mientras oigo el sonido del mar y siento la brisa que lo acompaña intento evadirme de ese pinchazo que tanto me perturba y pienso en poder compartir con mis compañeros la aventura del lago Balaton, la luz al final del túnel.

2 comentarios:

  1. Que envidia me das con esa luz al final del tunel, venga que te mando energia posiitva para que esa fascitis desaparezca. FORÇA RICKY!!!!!

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  2. En tu correo te dejo información, espero que te vaya bien, además por lo que veo tú eres de los galgos, saludos.

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