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lunes, 9 de febrero de 2015

LA PISTA CUBIERTA



Habrá muchos runners de nueva generación que se pregunten que qué es eso de la pista cubierta. Acostumbrados más a las carreras en ruta o de montaña, ya de por sí les puede resultar extraño dar vueltas a una pista de 400 metros al aire libre.  Así que ya ni  te digo en una que se encuentra en un recinto cerrado, que mide sólo 200 metros de cuerda y que encima tiene peralte en las curvas. 

La historia de las competiciones en pista cubierta se remonta a muchos años atrás, y se sitúa en el Londres del año 1868, cuando se celebraron las primeras reuniones bajo techo en el Crystal Palace. Se supone, obviamente, que la razón de meterse a cubierto a dar vueltas corriendo se debía principalmente a protegerse del frío invierno. El hecho de celebrarse estas reuniones deportivas en un espacio tan reducido, le daba una espectacularidad y un ambiente tremendo. Es por eso que esta especialidad no tardó en celebrarse también en los EEUU. De hecho, allí, tras los Juegos Olímpicos de Londres 1908, se llegaron a disputar hasta carreras de Maratón bajo techo, tomando parte de ellas los mejores y más conocidos especialistas de la época. Atletas tales como Dorando Pietri, el corredor italiano que se hiciera famoso por sus últimos metros agónicos en el maratón Olímpico y su posterior descalificación por ser ayudado por los jueces a cruzar la meta, se prestaron al espectáculo.

El legendario Dorando Pietri en London 1908
En España no se disputarían las primeras carreras de pista cubierta hasta prácticamente un siglo después, concretamente en un gimnasio de Pontevedra allá por 1959. El primer campeonato nacional se celebraría unos años más tarde, en 1965. A nivel internacional, el primer campeonato del mundo oficial organizado por la IAAF tuvo lugar en Indianápolis (USA) en 1987

Las pruebas que se llevan a cabo en una competición oficial, normalmente de enero a marzo, de pista cubierta son menos que al aire libre, sobretodo cuando hablamos de lanzamientos, donde únicamente se realiza el lanzamiento de peso por razones obvias. No quiero imaginarme en qué tipo de tragedia podría acabar un lanzamiento de jabalina o de martillo en un recinto tan pequeño y con tanta gente. En cuanto a las carreras de medio fondo y fondo únicamente se disputan el 800, el 1500 y el 3000 metros lisos como pruebas oficiales. Estas son las distancias más largas que hay en el programa. Y no, tampoco hay 3mil obstáculos... aunque tendría su guasa.

A nivel personal, durante mi carrera profesional, he tenido muy pocas incursiones en la pista cubierta. En invierno prefería las carreras de Campo a Través, también conocidas como Cross, para preparar el 5000 en verano. De hecho, creo que mis únicas intervenciones en un campeonato en P.C fueron en San Sebastián, en la pista de Anoeta. Una cuando militaba aún en la categoría sub-23 y donde pude hacerme con el titulo nacional tras un trepidante esprint con Carlos García. Y otra, ya como sénior, en el año 2000, tras haber hecho una marca de 8'05 en la pista que estaba ubicada entonces en Vilafranca, y donde luego, también en Anoeta, a punto estuve de subir al pódium del Campeonato de España absoluto. Allí, tras dos duras carreras, semifinal y final, con algún que otro codazo, tuve que conformarme con la 5ª posición final. La última vez que corrí en una pista cubierta como atleta profesional data de enero de 2004, cuando corrí en Zaragoza y completé los 3mil metros ganando mi serie con 8'09"20. Eso sí, mi mejor registro en la prueba de 3mil metros lisos fue al aire libre ,donde llegué a hacer una marca de 7'49"08, a una media de 2'36/km, en la mítica pista de Rieti.

Recorte de periódico del año 2000 donde se habla de mi carrera en el Cto. de España Absoluto Indoor


(Foto: Teotovar, Atletisme Català)
Prácticamente 11 años más tarde, volvía a recordar esas sensaciones de correr bajo techo. Ahora ya en la categoría de veteranos y participando en el Campeonato de Catalunya Master por equipos con el C.A Laietania. Como es normal, tomé la salida mucho más relajado que por aquél entonces y sin zapatillas de clavos, claro está. Finalicé la prueba en un digno cuarto lugar con un tiempo de 9'08"08, a una media de 3'02/km, mucho más lento que en mis buenos años, aunque eso sí, las sensaciones de ardor en el pecho fueron exactamente las mismas. La prueba la ganó un amigo y viejo rival de antaño, Marco Antonio Cepeda, con una marca de 8'49", marcón para la edad que tenemos. Ya se sabe aquello de que los viejos roqueros nunca mueren.




Trepidante salida, el ganador final, Cepeda, por la calle 1.

(foto: Teotovar, Atletisme Català) En plena carrera a 3'/km y sin clavos, corro menos pero no he cambiado tanto, ¿no?


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