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domingo, 14 de noviembre de 2010

2ª ETAPA: HOSPITAL DE ÓRBIGO-RABANAL DEL CAMINO


“2ª etapa: Hospital de Órbigo-Rabanal del Camino… ¡Lloviendo!”
Miércoles 6 de octubre 2010

De repente abrí los ojos… ya no tenía más sueño. Apreté el botón “light” del reloj para ver la hora. Sólo eran las 4:45 A.M…”¿todavía?”, pensé. Me sentía con energía para iniciar la etapa y me pareció un mundo tener que esperar hasta las 6.30 para levantarme. Intenté dormir un rato más, pero lo único que hice fue dar vueltas durante una hora y pico. Al final di un salto de la litera y me dispuse a empezar esta nueva jornada.


Dani y Raúl no tardaron en levantarse. Aún era de noche y estaba empezando a chispear así que fuimos a recoger la ropa que teníamos tendida. Empezamos el día con alegría y de buen humor, bromeando constantemente. Raúl tenía razones para estar contento, ayer se acostó con serias molestias en su rodilla derecha y no parecía muy optimista de cara a la etapa de hoy. Al parecer el anti inflamatorio que le ofreció una de las peregrinas hospedadas en el albergue hizo efecto. Desayunamos tranquilamente los 3, mientras el resto de peregrinos hospedados emprendían el camino, la ventaja de hacerlo corriendo es que siempre llegamos los primeros a todas partes y podemos salir los últimos.

Tras despedirnos de las “hospitaleras” que regentaban el albergue nos dispusimos a iniciar el recorrido de hoy. Eran las 8.25 y aún no había acabado de amanecer, el día se presentaba oscuro y con previsión de lluvias. Nada más empezar nos encontramos con una disyuntiva, teníamos dos opciones para ir a Astorga, el camino de la izquierda era 15km de asfalto y menos vistoso, el de la derecha era 16km con camino de piedras pero mucho más bonito. Optamos por la belleza del camino antes que por la practicidad. Nada más empezar a correr Dani y yo paramos un momento a colocarnos bien la mochila, a hacer unas fotos y a quitarnos los chubasqueros, que ya nos empezaban a dar calor. Raúl aprovechó para tomar unos minutos de ventaja… unos minutos que fueron definitivos porque, a pesar de que llevábamos un ritmo alegre, por debajo de 5 minutos el km, no lo volvimos a ver más hasta Astorga.

A los 18km hicimos una parada para reponer fuerzas. Cada vez llovía más y la humedad empezaba a calarse en los huesos. Al volver a arrancar lo pasamos un poco mal porque nos quedamos fríos y las articulaciones se empezaban a resentir. En esta segunda parte de la etapa empecé a notar un cada vez más creciente dolor en la planta de los pies, llevaba ya demasiados kilómetros pisando piedras y cada pisada empezaba a ser como si caminara sobre unas brasas ardiendo. Desde el kilómetro 27 hasta el 31 el camino transcurría paralelo a una carretera de brea, eso para mí fue un regalo, porque en ese tramo volé. Llegué antes que mis compañeros a un pueblo llamado El Ganso, ahí fue donde mis pies dijeron basta. Paramos un momento para decidir si seguíamos hasta el siguiente pueblo, que estaba a 8km, pero que tenía mejores albergues. Así pues seguimos adelante ya cada uno como pudo. El desnivel en ese tramo era muy pronunciado y la lluvia era cada vez más intensa. Creo que puedo decir sin temor a equivocarme que en toda mi vida atlética, y son 22 años corriendo, nunca jamás había sufrido tanto como en ese tramo. El dolor en la fascia de los pies era insufrible, literalmente no podía soportar el apoyo… la mochila ya no pesaba 7kilos para mi, ¡pesaba 70!
Dani fue el primero en llegar a Rabadal del Camino, la verdad es que es un auténtico diésel y se desenvuelve muy bien en las distancias largas. Raúl también se ha encontrado hoy muy bien. Si sobrevivimos a esto creo que podremos correr cualquier carrera sin temor a sufrir. El día que nos quitemos la mochila se nos irán las piernas solas.

Nos alojamos en el albergue La Senda (antiguo Tesín), en un pueblo de 41 habitantes censados. Allí nos refugiamos de la intensa lluvia y el frío. Después de comer, ducharnos, descansar y poner la ropa a lavar me dispuse a escribir esta crónica en una acogedora sala de estar al lado de una flameante chimenea.

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