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martes, 11 de enero de 2011

CORRE Y DEJA CORRER


CORRE Y DEJA CORRER

El otro día viendo una bonita película llamada “Océanos” me llamó la atención una escena en la que se veía el nacimiento de las tortugas marinas en la arena de una playa. Resultaba especialmente llamativo como luchaban por llegar al mar, había miles de tortuguitas que corrían para alcanzar la orilla. Un largo camino para ellas, en el que se encuentran con todo tipo de contratiempos y depredadores, en su lucha por conseguir el objetivo final. Es curioso saber que por cada mil huevos sobreviven seis tortugas, de las cuales sólo una o dos llegan a ser adultas. No pude evitar hacer un paralelismo con el mundo del deporte. Muchos son los que desde pequeños luchan por conseguir un puesto en el deporte profesional, pero finalmente pocos lo consiguen. Hay muchas especialidades deportivas que podrían hacer uso de esta metáfora, aunque yo lo relacioné directamente con lo que a mi me incumbe, que en este caso es el atletismo. Y me sentí identificado porque me recordó esa época en la que recién empiezas y vas superando las diferentes categorías por edades. Muchos niños van despareciendo con el paso de los años. Pero en mi caso pude ser uno de los afortunados que llegaron al océano. Una vez allí, tuve que enfrentarme con otros enemigos con los que no contaba.

Y es que a pesar de haber recorrido un largo camino, tras haber superado con varios éxitos todas las categorías hasta ser senior, descubrí que debía convivir con otra especie de "tortugas" que acababan devorando la trayectoria de los que, como yo, habían llegado hasta allí por méritos propios. Ellos son “los espontáneos”, “los aparecidos”, aquellos que por arte de magia un buen día pasan, algunos ya siendo atletas maduros, de ser mediocres a ser sospechosamente superiores, dejando a los que quizá son realmente buenos, o tenían perspectivas de serlo, en un nivel de mediocre y por tanto abandonados por la federación. Es triste sí, pero evidentemente me refiero a aquellos que debido a su incapacidad para conseguir éxitos deportivos, aunque su verdadero propósito siempre es el económico, recurren a los métodos prohibidos. Esas personas no aman el deporte y realmente lo único que buscan es lucrarse con unas capacidades que han adquirido artificialmente. Ciertamente, mi vida deportiva ha sido una paradoja puesto que siempre me he visto perjudicado por estos falsos atletas y al final, encima, y gracias al sistema instaurado en el funcionamiento del atletismo en las últimas décadas, donde se protege en demasía al tramposo, acabé pagando injustamente la ineficacia de unos laboratorios y una federación que a día de hoy se ha visto salpicada por una de las tramas más escandalosas de dopaje en el mundo del deporte. En este aspecto lo tengo claro: mano dura contra el dopaje y también mano dura con quién debe de hacer cumplir la ley en este campo y no lo hace como es debido. “Tolerancia 0” en todos los aspectos y para todas las partes implicadas.

Ahora ya desde la perspectiva de alguien que no está en activo pero que ha tenido muchas vivencias, buenas y malas, y que conoce este mundo desde todos los ángulos, sólo me queda ofrecer esa experiencia a quién quiera utilizarla en beneficio de un deporte limpio y mejor. Yo siempre estaré dispuesto a ayudar al progreso y al apoyo de todo aquél que realmente sienta y comprenda la esencia del deporte. De hecho, me gustaría dedicarme profesionalmente a algo que reforzara esa idea. Ojalá que a partir de ahora las cosas cambien y se inicie una era donde las nuevas tortuguitas tengan la opción de vivir felices en el fondo del mar durante muchos años.

2 comentarios:

  1. Me agrado mucho tu artículo, Ricard, en especial porque la iconografía de las tortuguitas se puede aplicar a muchas otras cosas en la vida. Lo importante es seguir adelante sin contagiarse de esa sed de codicia y ceguera optativa que muchas personas usan como justificativo para sus acciones. Me alegra saber de que hay gente como tú que a pesar de las adversidades mantienen la visión clara y no se contamina con las pequeñeces que nos arroja el mundo.

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  2. Simplemente confirmar que estoy plenamente de acuerdo con tu planteamiento... "Tolerancia 0" y control exhaustivo de ciertos intereses creados para que se beneficien unos cuantos "privilegiados" Saludos..!!

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