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domingo, 22 de febrero de 2015

LES VIES VERDES, LOS RUNNERS Y NUESTRA RAZÓN DE SER


Mucha gente se pregunta que qué sentido tiene eso que hacemos los runners de levantarnos de madrugada un domingo, cuando aún siquiera han puesto las calles, para irnos a correr donde Cristo perdió la alpargata. En fin ¿qué decir?, forma parte de nuestro estilo de vida. Somos así y comprendo que no todo el mundo lo entienda. La verdad es que, a esas horas, uno a veces duda de si levantarse o no. ¿Para qué? -nos pregunta una vocecilla interna- y sin dar tiempo a responderle saltamos de la cama como un resorte. Y es que, a pesar de que refunfuñamos cuando suena el despertador y maldecimos el día en que decidimos participar en esa u otra carrera, es algo que casi necesitamos hacer semana sí semana también. Ya estamos en píe, no hay marcha atrás. ¿Dónde toca correr hoy?

Pues hoy tocaba ir a correr por el famoso Carrilet, la Marató de les Vies Verdes de Girona. ¿¿Otra maratón?? noooo, no estoy tan loco (de momento), hoy iba a hacer la distancia más corta del programa, los 10k. Lo cierto es que una de las cosas más bonitas de esta etapa de corredor popular, por la que ya hace tiempo que transito, es que no es tan importante la carrera, el puesto o la marca que puedas hacer sino lo que el hecho de ir a correr comporta en sí. El ambiente, los amigos, la pre y la post carrera. Para hoy habíamos montado una buena excursión, aún no había amanecido y ya tenía en el comedor de mi casa al corregrino Danielem, a la fotógrafa Nuria Lila y al omnipresente Álex Parreño. Correr no sé si íbamos a correr mucho pero reírnos un rato seguro.

Montamos los 4 en el coche e iniciamos la marcha, desde ese momento ya no habría un instante de silencio. Aquello era un no parar de reír, jijijí, jajajá, jujujú.... y de repente, cuando ya llevábamos un buen rato conduciendo, pregunto "oye, ¿dónde vamos? que estamos camino a Girona, pero, no, nosotros no vamos a Girona, de ahí es la salida del Maratón ¡¡¡tíos, que la salida del 10k es en Castell d'Aro!!!!". No hay problema, salimos por esta salida y arreglado -asevera el siempre optimista Parreño-. Finalmente, después de una vueltaca del carajo llegamos al punto de inicio de nuestra carrera. Bueno, son las 8:30 y la salida es a las 9, aún a tiempo. Allí Xavi Expósito de TR Running nos ha hecho el gran favor de recogernos los dorsales. Dani, lesionado, cede el suyo a Álex que sin quererlo ni beberlo iba a correr después de, según él, no entrenar en no sé cuánto tiempo. (Por cierto, Álex, si lees esto, te has llevado los pantalones que te dejé para correr! ¡Devuélvemelos mamón!). Así  seguimos con las risas, las bromas y las fotos. Vamos, que faltaban 10 minutos y allí no había calentado ni el Tato.

Ahora sí, ya son las 9. Estaban a punto de dar puntualmente las 4 salidas simultáneas de la carrera, la maratón en Girona, los 30k en Cassà, la media en Llagostera y la nuestra, los 10k, en el ya mencionado Castell d'Aro. ¡Pam! salimos todos dirección a una llegada única en Sant Feliu de Guixols, el centro neurálgico de la prueba. En la carrera intenté mantener un ritmo estable de 3'20, aunque la tramuntana me lo puso difícil en algunos tramos. El recorrido transcurre por un camino, en gran parte de tierra, que era una antigua línea ferroviaria y que ahora, tras haberse habilitado, disfrutamos corredores, caminantes o ciclistas. Pronto  me quedé solo en cabeza y mi lucha se centró en el crono y el viento. Pero, lo cierto es que me encontré muy bien y acabé con fuerza para atravesar la meta en 33 minutos y 35 segundos. Muy buen test de cara al Campeonato de Catalunya de 10.000 metros que se disputará el próximo mes de marzo. Parreño llegó antes de que el crono marcara 45 minutos, muy orgulloso por haberlo hecho prácticamente sin entrenar. Marc Roig, compañero de entrenos habitual, ganó los 30k. En meta nos esperaban Núria y Dani, cámara en mano.

El viento estaba haciendo estragos, desmontando todas la infraestructura de la carrera, así que nos refugiamos a desayunar en el bar. Allí repusimos fuerzas mientras esperábamos la entrega de premios. Para acabar de redondear la matinal no podía faltar una buena Fideuà en la playa de S'Agaró. Allí continuamos con nuestro festival del humor hasta casi las 5 de la tarde. Es entonces cuando llegas a casa y ves aquella cama de la que esa mañana no te querías levantar y  piensas " quizá sí que valía la pena".












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