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martes, 19 de mayo de 2015

8ª etapa Camino Portugués: Pontevedra -Caldes de Reis. De cabeza al balneario.


                                              

Amanece un nuevo día en el Camino, los peregrinos, de toda clase, emprenden la marcha, unos antes que otros. Las noches en los albergues siempre suelen ser ruidosas, entre ronquidos, portazos, unos que se acuestan muy tarde y otros que se levantan muy pronto, al final un elemento clave son los tapones en los oídos. Así que yo en el momento que me los pongo se acaba el problema y duermo como un tronco.



                               
    

Hoy me desperté a las 8:30 y como había que dejar la cama antes de las 9, avisé a Dani que aún dormía. Esta vez parece que ya sí se había ido todo el mundo, así que nos preparamos tranquilamente y desayunamos un poco en el albergue. Antes de irnos nos dieron una serie de recomendaciones de cosas que hacer en Caldes de Reis, entre ellas, obviamente, las aguas termales. Antes de empezar a correr paramos en un súper y compramos un par de plátanos, barritas y agua. En la calle hacía fresquito, soplaba el viento y el cielo estaba nublado. Empezamos a correr con ganas, más que nada para quitarnos el frío de encima. Pronto entramos en calor y cogimos un buen ritmo, el que suele ser habitual de 5'/km. La etapa transcurría entre caminos y algún tramo de carretera, pero en general era bonita. Superado el kilómetro 15 nos habían dicho que había una cascada del Rio Barosa, pero había carteles que ponían que el camino para ir a buscarlas se desviaba 3km, y nos cortó un poco el rollo. Luego más tarde vi que sólo eran 700 metros, pero en fin, en ese momento, decidimos seguir adelante. La verdad es que íbamos ya un poco cansados, se empiezan a notar en las piernas los kilómetros acumulados y sobretodo el peso de la mochila. Dani empezó a tener una ligera molestia en un pie y ya teníamos ganas de llegar a Caldas. 

Por fin, tras 22km llegamos a nuestro destino. Hoy nos habíamos planteado incluso hacer una doble y hacer 40 kilómetros, pero luego pensamos ¿para qué? Al final lo que queremos es disfrutar del Camino y no pegarnos una machacada innecesaria. Así que paramos donde tocaba, nos alojamos en el albergue O'Cruceiro, que es un hotel que ha destinado una parte a los peregrinos, montando unas literas y cobrando 10 euros. Bueno, es lo que tiene el Camino que también es un negocio interesante para explotar.


                                
      

Comimos recomendados en El Restaurante Lotus, dormimos una siesta y luego nos fuimos al Balneario Davila, donde habíamos reservado hora a las 18:30. Después de una sesión relajante y una interesante conversación con los lugareños con los que compartíamos piscina, nos fuimos a tomar unas tapas. En fin, como le digo a Dani, en cada sitio su cosa.


                                              

                                    
         

                                                      

Etapa 8: Pontevedra- Caldes de Reis







   


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