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martes, 12 de mayo de 2015

1ª etapa Camino Portugués: Porto - Vilarinho. 27km de asfalto y adoquines.




La previa la pasamos en Porto. ¡Qué bonita ciudad! Disfrutamos de un hermoso día soleado y de una jornada donde ejercimos de turistas puros y duros, visitando los lugares más emblemáticos, comiendo la comida tradicional y conociendo a estas maravillosas gentes que habitan la ciudad. Danielem tenía un amigo que vivía ahí y que conoció en su viaje a Indonesia, David. Tras acabar de trabajar se encontró con nosotros, nos ofreció dormir en su apartamento y nos invitó a cenar. Con eso queda todo dicho en cuanto a la hospitalidad que nos dispensaron.



A la mañana siguiente nos levantamos a las 8, sin prisa, tranquilos. Invitamos a desayunar a David y nos despedimos de él emplazándole, por supuesto, a visitar nuestra tierra. Sobre las 9:15 iniciamos la marcha desde la misma catedral. Había flechas amarillas, las del Camino a Santiago, y azules, que eran en dirección contraria e indicaban la ruta a Fátima. Nuestros primeros pasos por Porto, para variar, fueron un poco caóticos. No llevábamos ni un kilómetro corriendo que las flechas amarillas desaparecieron. Al llegar al centro no había nada indicado. Hubo un momento de total incertidumbre por la falta de señalización. Al final entre el wikiloc y las indicaciones de algunas personas, recuperamos la orientación y arrancamos por fin a correr por la ruta correcta a un ritmo cómodo pero constante. Ahora sí, perfectamente señalizada con las famosas flechas amarillas



Nuestra anterior experiencia en el Camino Francés, hace ya  5 años, y todas las otras rutas que hemos hecho cargados con una mochila en la espalda, nos han dado un plus de experiencia, así que en esta ocasión conseguimos reducir el peso a lo mínimo imprescindible, a penas 4 kilos. Un par de camisetas de manga corta, una de manga larga, dos pantalones cortos, unas mallas, un chubasquero, un chandal, una toalla de fibra, tres mudas, unas chanclas ultraligeras y sólo unas zapas, unas Saucony Xodus 5. Además de los artilugios electrónicos propios de la sociedad en la que vivimos  y sus respectivos cargadores. Hemos apostado por ir sin saco de dormir, ya que ocupa mucho, en la zona de Portugal creo que no nos hará falta, en Galicia ya veremos.

 Las razones que nos llevaron a hacer este Camino de Santiago Portugués, son un poco las mismas que esgrimimos siempre. Disfrutar del momento y no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy. En ese sentido somos muy espontáneos y pensamos que la vida sólo se vive una vez. Las circunstancias para plantearse llevar a cabo este reto se han mostrado favorables y no las hemos desaprovechado. De hecho, nada más iniciar este viaje recibimos una muy mala noticia por el fallecimiento de la madre de nuestra querida Nuria Lila. Es por eso, que en parte, esta aventura también irá dedicada a ella. Como le dije, hacer el Camino corriendo es una metáfora de nuestra propia vida, es un viaje maravilloso con final incierto en el que a pesar de que por momentos pueda resultar duro, al final siempre nos quedarán esas maravillosas experiencias que recordaremos para siempre.

Hemos comprado un muñequito que representa a nuestro amigo Radulfum, el tercer Corregrino. Lo cierto es que lo echamos de menos y se nos hacía duro que él no compartiera con nosotros esta aventura. Así lo llevaremos a todos los lados, aunque sea en forma de muñeco chiquitito y cabezón. La etapa de hoy ha sido urbana en su casi totalidad, asfalto y adoquines, aunque hemos atravesado pueblecitos perdidos muy tranquilos, que a buen seguro nadie visitaría sino fuera porque están en plena ruta. Ya habíamos leído en el blog de un Peregrino, un tanto "gruñón", que esta etapa era muy fea y que no valía la pena hacerla. Pero yo creo que sí ha valido la pena, al final esa es la forma auténtica de visitar un país, de la parte cosmopolita y turística a la Portugal más profunda. La esencia del Turismo running.



Tras 27 kilómetros bajo un sol de justicia y después de 2horas y 49 minutos sin parar de correr llegamos a nuestro destino, Vilarinho. El albergue, Casa Laura, un lujazo, todo tipo de comodidades y sólo por 10 euros. Luego fuimos a comer al Restaurante Castelo un buen menú del peregrino. Allí nos trataron maravillosamente, una amabilidad y una atención fuera de lo común. De hecho, el restaurante hoy estaba cerrado al público pero igualmente se ofrecieron a darnos de comer. Comimos hasta reventar y todo por sólo 7 euros por cabeza. La verdad es que ha sido un primer día fantástico y hemos disfrutado muchísimo, de piernas estamos bien, aunque aún nos quedan unos cuantos kilómetros por delante.

   

   
 


                                                   Etapa 1: Porto a Vilarinho, 27km en 2h49

           









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